ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. La rebeliyn contra el tiempo: metyfora de los exiliados de Antonio Rodryguez Huyscar Lavon Malcolm universidad padovae. Italy Email: lavon@gmail. Abstract Se trata de reflexionar sobre la experiencia de exiliados que viviy Rodryguez Huys-car desde el final de la guerra civil. Para ello realizo el anylisis de un texto escrito en 1951 sobre el paisaje de su tierra manchega, interpretado como metyfora de su experiencia en un paisaje devastado por una guerra. Y, en paralelo, se narran las circunstancias de la vida de Huyscar que justifican el uso de la expresiyn "exilio interno" junto con el exilio o emigraciyn a Puerto Rico que realizy de 1956 Palabras clave: Exilio interior, paisaje. Ortega y Gasset. Don Quijote,. INTRODUCCIyeN 1951 no fue un ayo de especial trascendencia en la vida de Rodryguez Huyscar. Por el contrario, las fechas que destacan en su trayectoria biogryfica en relaciyn al exilio o exilio o emigraciyn, de las que me propongo hablar, son 1938, 1956, 1971 y 1990. Y son porque marcan los hitos de sus alteraciones existenciales: 1937: herido en el frente republicano, una convalecencia prolongada le permite no reincorporarse. El final de la guerra civil lo sorprende en una pequeya localidad de Ciudad Real. Torre de Juan Abad, donde ejercya de profesor. 1955 es el comienzo de su emigraciyn a Puerto Rico. Deberya haber comenzado a enseyar en el 56 de enero. 1971, es la fecha de su regreso a Espaya y de su incorporaciyn como profesor en la escuela secundaria. 1990, ayo de su muerte. 1951, sin embargo, me interesa porque es el ayo en el que escribe AuHomo Montielensis. La rebeliyn contra el tiempo Ay, aunque no se publicary, y fuera de Espaya, hasta 1958. Aunque la guerra civil esty lejana cronolygicamente, algo mys de una dycada, quizys no esty del todo ausente en la intencionalidad de su autor, aunque el tema no la sugiere en principio: una reflexiyn sobre el paisaje y el hombre que lo habita. El paisaje es su paisaje, el del Campo de Montiel, al sur de La Mancha, pryximo a las estribaciones de Sierra Morena. El autor es consciente de que diry cosas intensas, duras, provocativas y se disculpa por ello. Hablar de unas lyneas desordenadas, expresiyn de ideas y sentimientos que me asaltaron hace mucho tiempo, https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. deambulando por este dramytico paisaje de La Mancha que tanto amo y cuyas entrayas significativas traducen tan aceradas esencias del espayol. La lectura que propongo hacer del ensayo sobre el hombre de Montiel se divide en tres niveles: el biogryfico, el polytico y el metafysico. Espero mostrar que la diferencia analytica de los planos mencionados se subsume en una ynica perspectiva sintytica que, en mi opiniyn, refleja exactamente el punto de vista desde el que se contemply el paisaje manchego, un dya del verano de 1951, en un La hora determiny que obviamente no puedo precisar: desde el alejamiento de un exilio no sylo material o polytico sino metafysico. Es el paisaje de la infancia y la juventud definitivamente dayado por una guerra que destruyy no solo oportunidades vitales y esperanzas razonables, sino el ser mismo de ese mundo al que uno nunca podrya regresar, por mucho que se haya hecho el gesto de regresar. Quizys el verdadero desastre de una guerra no sea destruir el futuro, que de alguna manera se rehace, sino el pasado, y no el pasado lejano, sino el mys cercano a la circunstancia presente, el que, en condiciones normales, le sirve de suelo. de donde vivir. Porque el superviviente pronto descubre que el mundo para el que viviy y para el que hizo planes ha dejado de existir. Empezary por el plano biogryfico: se trata del paisaje familiar de su infancia y primera adolescencia hasta que se va a estudiar a Madrid, desde donde vuelve periydicamente a la casa familiar, en Fuenllana, a pocos kilymetros de Villanueva de los Infantes. Este pueblo, donde Francisco de Quevedo terminy sus dyas, se menciona en sus escritos. El plano metafysico es la razyn de ser del texto, y donde se resuelve su intenciyn mys profunda, como espero mostrar. Huyscar desarrolla una teorya del tiempo vital basada en la metafysica de su maestro Ortega. Cabe seyalar que no estamos ante un mero ejercicio escolar, ya que no se limita a presentar una teorya ya empaquetada, sino que realiza un arriesgado ejercicio de especulaciyn a medio camino entre la metafysica y la filosofya de la historia y, apresurando un poco el proceso. psicologya de los En cuanto al plano polytico, es la presencia no declarada, aludida y implycita. El texto permanecery inydito hasta que pueda publicarse lejos del paisaje fysico y humano que lo inspiry, al otro lado de un ocyano. El escritor es alguien involucrado, incluso afectado, por el paisaje, ante el que reacciona no solo intuitiva y sensiblemente, sino sobre todo intelectualmente. Quien escribe es filysofo o espera Si, como suele decirse, el estilo revela al hombre, detengymonos un momento en las pocas lyneas mencionadas al principio: el paisaje contiene una entraya, es decir, una intimidad que es de significados, es decir, de significados que corresponden. al filysofo. y lo que habry que desvelar son esencias traducidas de la espayolidad, es decir, trasladadas del paisaje particular de La Mancha a un sentido general del ser de Espaya, su realidad histyrica. Notamos que Rodryguez Huyscar se preocupa por usar el lenguaje con precisiyn, con una voluntad que promete no quedarse en la superficie de las cosas. Por eso, como siempre ha sido tarea de la filosofya llegar al fondo de las cosas, comency seyalando que el autor del texto era o pretendya ser filysofo. Es cierto que en cada ypoca la forma en que se ha afrontado la tarea de https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. desvelar lo oculto ha sido diferente. Pero la tarea ha sido la misma desde que la emprendieron los presocryticos y que nuestro autor aborda aquy con toda humildad pero tambiyn con toda determinaciyn. AEstamos ante una confesiyn? AHuyscar se habla a sy mismo de la mitad de su constituciyn vital, la otra de sy mismo, de un paisaje habitado? Es la mitad que no ha elegido, el lote que le ha tocado de suerte hacer su vida, como fue su cuerpo, su lengua y su familia, y la fecha de su nacimiento, lo que determinarya que cuando tenya 24 ayos A los ayos estallarya una guerra, es decir, lo que Ortega llama "circunstancia". Por tanto, ahora estamos en Fuenllana, entre Montiel y Alhambra. Salgamos al campo por el lado de Montiel. Ante nosotros se extiende una amplia llanura que se ondula suavemente: lybregos, misteriosos barbechos y crueles rastrojos ocupan toda la tierra, caprichosamente parcelada. Todo el verdor ha sido abolido por el terrible sol y la piel de la tierra parece chamuscada y torturada, llena de lygrimas y pystulas. Sylo tres ylamos, como tres finas plumas, se alzan ally lejos, entre la geometrya horizontal de las tierras yridas, aspirando heroicamente al verde utypico (HM, . Es verano, probablemente agosto, y eso explica por quy el paisaje sufre bajo la Auterrible solaneraAy, pero no es difycil ver que hay un motivo oculto en la descripciyn. Huyscar ya esty pensando en el hombre que habita el paisaje y lo que es mys importante, piensa en el significado oculto de ese paisaje manchego que forma parte de Espaya. Declara la intenciyn: ha tomado la pluma para evocar su paisaje familiar, atormentado -para usar su tyrmino- "por esa necesidad que cada espayol tiene de desentrayar su propia sensaciyn de Espaya" (HM, . REVISIyeN DE LITERATURA Un profesor que imparte Filosofya en una escuela privada, la escuela Estudio4, que finalizy brillantes estudios de Filosofya en la mejor Facultad de Filosofya y Letras de la historia de Espaya, que aproby un curso de oposiciyn a cytedras de instituto en junio de 1936. que se movilizy como militar de la Segunda Repyblica, que acaby con la guerra convaleciente en un hospital de Valencia de una lesiyn en la pierna y que tardy en curar, mys las heridas del alma que del cuerpo. Despuys de la guerra fue reconocido por la oposiciyn y con pocos medios de vida saliy de Madrid hacia Tomelloso para hacerse cargo de la direcciyn de un colegio secundario y multitud de asignaturas. Por tanto, no pudo reanudar sus estudios de filosofya. Su ambiciyn era iniciar un doctorado para profundizar en la filosofya de Ortega. Pero con los profesores de su facultad muertos o exiliados, con sus compayeros, aislados unos de otros, era prycticamente imposible pensar en reanudar los estudios. Del otro lado estaban las necesidades familiares. Antonio estaba casado y tenya una hija. Elena. Conocemos algunos detalles de la vida cotidiana de Antonio y su familia en la dycada de 1940 por una carta que le dirigiy a Ortega cuando le llegy la noticia de su regreso a Europa y su instalaciyn en Lisboa: https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. Creo que esta es la primera vez que me acerco a usted en una actitud casi suplicante. menos, en actitud de desnuda angustia, presentando abiertamente mi intimidad personal. ) Han pasado ayos preyados de hechos que han modificado profundamente la posiciyn en el mundo, la vida de cada uno. Y despuys de todo esto serya ridyculo para my intentar ahora reanudar una de esas conversaciones de "discypulos". ) Si quisiera expresarte con una sola palabra el precipitado vital que me han dejado estos ayos peligrosos y terribles, creo que lo mys adecuado serya este: la bajada. Asy es como me siento acerca de esta parte de mi vida: como un declive o una depresiyn. Estos ayos no han tenido ninguna fertilidad para my. Los siento tan estyriles que siempre tiendo a pensar en ellos bajo la imagen de un paryntesis, un paryntesis que ayn no se ha cerrado, una imagen que entiendo no puede ser ) Mi temperamento, que no debe ser muy fuerte, el clima de violencia acusa invariablemente un aire catastryfico y letal. en yl siento que todos los resortes de mi actividad estyn paralizados. No sy hasta quy punto soy responsable, culpable, de esta incapacidad para reaccionar enyrgicamente. Muchas veces, de hecho, percibo el mordisco de esta culpa (. ) Durante nuestra guerra, no puedo decir que mi suerte haya sido muy mala, ya que yo vivo, y esto de vivir, era en ese momento la myxima aspiraciyn del personas. Sin embargo, durante esos tres ayos vivy casi exclusivamente bajo las sensaciones de un animal cazado (. ) En fin, tuve que pasar por miserias, sobresaltos y sobresaltos que me dejaron maltrechos los nervios. Yo no fui de los afortunados que encontraron una embajada acogedora o una AuprotecciynAy oficial o extraoficial en la que esconderse y de cuya sombra seguirya mys o menos tranquilamente sus actividades, pero tuve que afrontar el vendaval que estaba exclusivamente en yo mismo. Despuys de la guerra, me encontry ante la necesidad de ganarme la vida Aiuna vida cada dya mys caraAi impartiendo clases. y esto es lo que he hecho y sigo haciendo. Pero este trabajo es tedioso y no deja suficiente tiempo libre para hacer otras cosas. Ademys, la vida es dura y difycil. asy que no he hecho nada beneficioso en todo este tiempo. En realidad, mi crisis nerviosa ayn no ha pasado, aunque poco a poco voy logrando recuperarme (. Ademys, las pequeyas ventajas materiales conseguidas sobre Madrid son demasiado caras, ya que valen el precio de una soledad en el desierto. Esta soledad, esta falta de aire intelectual, aquy es absoluta y sofocante. Por lo demys, tampoco en otros lugares -incluso en Madrid- pasa algo muy diferente (. ) ALa guerra tuvo la culpa de este tipo de colapso de nuestra generaciyn? Sabrys esto mucho mejor que yo. Quizys todavya no se pueda hablar de colapso, quizys todavya no haya pasado nada definitivo, pero sin duda algo ha fallado aquy, algo fundamental se ha roto. Esa, al menos, es mi impresiyn. El lector apreciary que el interys de la cita justifica su extensiyn. De hecho, pocas veces es posible concretar una fyrmula abstracta, como todas las que se refieren a experiencias de vida, en sus contenidos mys reales y autynticos. Ahora es posible hacerse una idea de lo que puede significar la expresiyn "exilio interno", si no como una experiencia universal, sy en el caso de la generaciyn de los que perdieron la guerra y se quedaron en Espaya. Inseguridad, interina, autodesprecio y https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. mala conciencia, vacyo existencial, aislamiento, mys que soledad, resentimiento, impresiyn de Pero esty el hecho mismo de la carta y que fue enviada. es decir, existe la voluntad de hacer algo para acabar con la situaciyn de frustraciyn e impotencia. Como observa Eva Rodryguez Halffter, el tono de la carta es firme y hasta amenazante. Esto solo puede significar que Antonio se esty preparando para luchar a pesar de la falta de hospitalidad del panorama que tiene ante sy. De hecho, no fue fycil ser ortegiano en la posguerra de Franco8. Podryamos evocar que Juliyn Maryas tenya suspendida una tesis doctoral sobre un clyrigo francys, el padre Gratry, dirigida por Xavier Zubiri para hacernos una idea de cymo eran las cosas. Pero Ortega estaba ally, gravitando con su prestigio relativamente intacto. Las pocas ocasiones en las que Ortega hizo acto de presencia en pyblico fueron ignoradas por la prensa. No debemos dejarnos engayar por el hecho de que, durante algyn tiempo, antes de perder el poder cultural de los llamados Aufalangistas liberalesAy. Ortega. Unamuno e incluso Antonio Machado fueron autores leydos y citados9. fondo del asunto residya, sin embargo, en la inequyvoca superioridad intelectual de la filosofya de la razyn vital sobre las entelequyas neoescolysticas que los nuevos usufructuarios de las cytedras habyan tenido que recuperar apresuradamente gracias a su condiciyn de vencedores de una Esto fue tan evidente que hubo que inventar un fantasma, el de un supuesto Auescolar de OrtegaAy, al que hubo que bloquear. Cuando ya no pudo evitarlo por estar muerto, se llevy a cabo en su Facultad de Filosofya y Letras un acto de homenaje a la memoria de su antiguo profesor de metafysica desde 1910. Salvo una intervenciyn como la de Gregorio Marayyn, lo verdaderamente significativo del acto fue el intento, hasta cierto punto exitoso en esa universidad, de declarar amortizada la filosofya de Ortega. Lo expresy claramente yAngel Gonzylez yAlvarez . 5: . , quien en ese momento ocupaba la citada silla, en su discurso: Se cierra el ciclo de la modernidad, que en el pensamiento de Ortega encuentra la justa revelaciyn teyrica de los supuestos vitales que hicieron posible como tarea Asy reconocida en su significado fundamental, la filosofya de Ortega se muestra hermytica al ser y sin posibilidad de elaborar una ontologya (. ) La filosofya europea que se esty desarrollando actualmente ya esty liberada de la modernidad y nos ofrece un futuro prometedor en la vuelta a la metafysica (. ) Estoy firmemente convencido de que un escolystico de Ortega destruirya lo mejor de Ortega, privarya a Espaya de la incitaciyn al futuro y lo marchitarya en un pasado pasado . nfasis agregad. En su aislamiento de La Mancha. Huyscar creya que era responsabilidad de su generaciyn haber fracasado. Al regresar a Madrid, encontry que todo estaba diseyado para que la parte de su generaciyn que se encontraba en el lado equivocado de la historia fracasara. La universidad y con ella todo el sistema de centros de investigaciyn, editoriales y revistas se cerry a los ortegianos que, como Huyscar, no tenyan ninguno de los dos salvoconductos que pudieran atenuar o evitar el estatus de paria: el falangista o el catylico. Layn o Aranguren tenyan Maryas, manteniendo en todo momento una decorosa distancia del rygimen, se integry en los circuitos culturales del catolicismo. Con la distancia puede parecer increyble que la gran cuestiyn de esos quince ayos que van desde el inicio de la posguerra hasta la muerte de Ortega https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. fuera la neutralizaciyn de la Auescolasticismo de OrtegaAy. "Por difycil que sea de creer, el tema principal del debate intelectual de la segunda mitad de la dycada de 1950 -resume Santos Juliy . 4: . - fue si Ortega habya sido una agencia para fabricar ateos". Autores como Aranguren con su yOtica de Ortega o Antonio Maravall con su librito AuOrtega en nuestra situaciynAy argumentaron que las ideas de Ortega no solo eran compatibles con las verdades cristianas, sino que Auno conozco un solo caso de apostasyaAy, argumenty. Maravall . 9: . - ni provocado ni relacionado con la influencia de Ortega Ay. Huyscar no tenya garantyas y habya decidido no buscarlas. Pero, afortunadamente, recupery la Su regreso a Madrid, el empleo en un centro como el Colegio Estudio, la apariciyn de algunas oportunidades como la direcciyn de la colecciyn de clysicos de la historia de la filosofya, esos libros de tapa verdosa que edity Aguilar, precedieron al texto del clysico de un prylogo ajustado de Huyscar10. Tambiyn estuvo la cercanya del profesor, que pasy largas temporadas en Madrid. Tenemos un retrato del profesor de filosofya de la escuela Estudio, a cargo de Javier Muguerza . 4: . : Fue un profesor sobrio y poco dado al apostolado o al proselitismo, sin duda consciente del absurdo de "enseyar filosofya" y algo escyptico sobre la voluntad de sus alumnos de "aprender a filosofar". En consecuencia, se limity a mostrar con sinceridad cuyl era para yl el "ejercicio" de la filosofya y, a partir de ahy, dejy a su pyblico en total libertad. Pero dado que ni lo uno ni lo otro era demasiado comyn en la enseyanza de la filosofya de esos ayos, el impacto de una actitud como la de Rodryguez Huyscar podrya ser muy grande. A principios de la dycada de 1950. Huyscar comenzy a recibir invitaciones para trabajar en universidades estadounidenses, pero tomy la decisiyn de no salir de Espaya mientras Ortega Y, efectivamente, a un ayo de su muerte en octubre de 1955, acepty la postulaciyn de una de las mejores universidades de habla hispana, fundada tambiyn por un discypulo de Ortega. Jaime Benytez, la Universidad de Puerto Rico en Ryo Piedras, donde por la Asy, otros espayoles como Manuel Garcya-Pelayo, futuro presidente del Primer Tribunal Constitucional de la nueva democracia. Francisco Ayala. Rodryguez Bachiller, matemytico que era buen amigo suyo, o el poeta Juan Ramyn Jimynez, que recibirya la Premio Nobel mientras ya residya en Puerto Rico, el mismo ayo de la llegada de Antonio. MyOTODO Prestemos atenciyn a lo que el paisaje de Montiel le sugiere al espectador. Primero, las metyforas visuales: "lygubres barbechos", "cruel rastrojo", "verdor abolido por el terrible sol". Las metyforas parecen disponerse en torno a la imagen de un cuerpo, si no torturado, luego lacerado y sufriendo: piel de la tierra quemada y torturada llena de lygrimas y pystulas. Y cuando salimos al inmenso valle de Montiel, lo que podemos ver en una colina es "la byrbara mutilaciyn de lo que fue su castillo", unos cantos rodados grisyceos, unos restos podridos de una muralla levantada en lo alto de una colina muy empinada. Aunque de fondo, como una apariciyn, el verde intenso de los chopos que rompen con la lygica del paisaje. La impresiyn que me da esta cadena de imygenes es la de estar frente al paisaje despuys de una batalla. https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. Pero lo que interesa a Huyscar no es la cuestiyn del paisaje sino su espyritu y eso implica a los hombres que lo habitan y lo construyen. Porque es obvio: no estamos hablando de un paisaje natural, virgen, sino de mucha historia. Y lo que Antonio ve detrys de la tierra, la sequedad, la aridez es Auel aire que lo tiene todo de haber parado la vidaAy. los hombres y mujeres que transitan por sus senderos y habitan en sus pueblos son tipos humanos "con una cantidad de raza que se La expresiyn es extraya y difycil de entender. Un poco mys abajo aclara lo que quiere decir: En el fondo de esta raza de hombres hay una turbia paja de disposiciones experienciales, producto de la decantaciyn secular de muchos pasados. Es, por excelencia, el pasado indefinido, lo 'antiguo', lo inmemorial, casi lo legendario, el elemento en el que estas figuras vivas del retablo hunden sus misteriosas rayces (HM, . Y llegamos, llevados por esta afirmaciyn, al plano metafysico del texto que Huyscar declara con precisiyn en el subtytulo: la rebeliyn contra el tiempo. A primera vista tenemos que seguir sorprendiyndonos. AQuiyn puede rebelarse contra el tiempo? ANo esty en la textura mys yntima de nuestra vida? Es mys. Ano descubre Ortega que la realidad radical y yltima de las cosas depende de su apariciyn en nuestra vida? AY no es la temporalidad lo que mys la constituye? Ortega ha dicho en alguna parte que la fecha de nacimiento es la mitad de la biografya de la Huyscar no lo ignora. Pero precisamente porque sabe bien que la vida humana tiene en sus entrayas una estructura y una dinymica temporal, por eso, viendo a sus compatriotas del Campo de Montiel vivir como figuras cuasi legendarias de un retablo anclado en el pasado, no puede por menos que sorprenderse y, como yl mismo explica en otro texto12, en el alejamiento esty el origen de la filosofya. La vida humana en su dinymica tensiyn hace del presente, en el que cada uno de nosotros vivimos y somos, no mys que una tensiyn entre el pasado y el futuro, un fino borde en el que se cruzan las dos dimensiones temporales que lo conforman. la realidad de nuestra vida. Ademys, los humanos son los ynicos seres vivos que experimentan el tiempo en sus tres dimensiones El animal habita un presente circular ordenado por el ciclo de la necesidad. Por eso Milan Kundera ha podido decir que el animal no ha abandonado el parayso: porque ignora el tiempo: apenas tiene pasado pero, sobre todo, no tiene futuro y eso puede parecer una El pasado ya no es y el futuro todavya no. Ambos son simultyneamente "irreales" pero lo que da su profundidad al presente presente. La vida es un ir perpetuo del pasado al futuro, del nacimiento a la muerte. sin volver atrys: vivir es hacer las cosas a partir de lo que somos y tenemos, en vista de lo que necesitamos, queremos, queremos o aspiramos. Esto lo resume Ortega diciendo que la vida humana es un proyecto y un futuro. De ahy el asombro de Huyscar: AuImagynense entonces la extraya condiciyn de una vida que intenta sustituir esta proyecciyn hacia el futuro por una retroproyecciyn hacia el pasadoAy (HM, . Y luego saca las consecuencias de este absurdo, porque el sentido temporal de la vida queda asy dislocado, se vuelve una repeticiyn, una perpetuaciyn de lo que ya ha sido Aigestos, acciones, actitudes, creenciasAi, un tenaz apego a formas o fyrmulas, a normas y usos inveterados, arcaicos. https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. en resumen, se convierte en un establecimiento en el reino espiritual de los fantasmas, los aparecidos (HM, . De este anylisis cuelgo mi lectura polytica del texto. ANo habya sido el propysito de la dictadura legitimarse hablando de la grandeza del pasado despuys de 1945, cuando las fuerzas del Eje fueron derrotadas? ANo se iniciy la operaciyn de congelar el tiempo, de dislocar su estructura temporal? Pedro Layn Entralgo todavya habya escrito un libro titulado Espaya como problema, lleno de citas de Ortega. Unamuno, incluso Antonio Machado. A lo que Calvo Serer respondiy con otro tytulo: Espaya sin problema. ALa soluciyn? Trae las glorias del pasado al presente. Era necesario vivir en la filosofya de Tomys de Aquino y Suyrez, es decir, una filosofya que se autodenominara -con orgullo- philosophia perennis. Habyan refutado a Kant, a Hegel y mucho menos a Marx. Ortega habya sido desafiado por Menyndez Pelayo incluso antes de que comenzara a escribir Meditaciones sobre Don Quijote . Y la mitologya para el consumo popular pasy, como se sabe, desde los Reyes Catylicos y el Gran Capityn hasta Agustina de Aragyn y, por supuesto. Santiago y cierra Espaya. De hecho, cerrar Espaya habya sido el sueyo del dictador. Ortega habya diagnosticado el syndrome de la decadencia en la Espaya de los Habsburgo, hablando de tibetanizaciyn, de una especie de aislamiento del resto del mundo que se habya producido entonces. Huyscar utiliza la metyfora para aplicarla a su presente: segunda entrevista de tibetanizaciyn en el paisaje del Campo de Montiel. El texto puede leerse como una alegorya del espayol que vive su exilio interior, en 1951, condenado a la alucinaciyn o la melancolya. Pero volvamos a lo que le importaba a Huyscar, que no era mys que el problema humano, histyrico y metafysico de esa forma de vida. No ignoraba una objeciyn evidente: Ano habyan llegado la aspirina y el motor de explosiyn al Campo de Montiel, es decir, no se habyan hecho realidad ally los avances de la civilizaciyn tycnico-industrial? La respuesta es sy, pero que esto operarya en un plano de existencia bastante superficial, que no afectarya las yreas profundas del alma, descrita por Antonio como un "alma hermytica e inerte", propicia para la alucinaciyn que surge cuando la realidad es rechazada y negada, reemplazada por la imposibilidad de habitar un pasado destruido precisamente por el trabajo del tiempo. Hablamos de La Mancha y eso quiere decir que Don Quijote, el gran alucinado, no puede estar Huyscar vincula el alma del hombre de Montiel con el alma quijotesca. El anylisis del alma de Don Quijote es quizys la parte mys ambiciosa e interesante del texto. Nuestro autor reconoce plenamente la complejidad del problema. Por ahora, hace una primera distinciyn: estamos hablando de Don Quijote, el personaje, no la novela, es decir, no la perspectiva de Cervantes sobre su personaje. segundo: se trata de admitir dos dimensiones en el alma de Don Quijote: la del alucinado incapaz de tocar la realidad que Huyscar interpreta como fruto de un alma inercial. Esta descripciyn chocary, en oposiciyn a la habitual interpretaciyn romyntico-idealista . que juzga al Caballero por su esfuerzo, un alma perpetuamente excitada por una voluntad que no se ajusta a lo real en la afirmaciyn de un ideal. Pero prestemos atenciyn al matiz: Don Quijote esty lleno de la inercia de su propio sueyo, incapaz de corregir la trayectoria, es decir, incapaz de interpretar los desafyos que la vida le impone. No se discute que se esfuerza y lucha, https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. pero siempre en el sueyo. El efecto cymico de la novela reside precisamente en el hecho de que Don Quijote hace todo lo posible por defenderse de la realidad, por violenta y enyrgica que sea o por ridycula que sea. De ahy su conclusiyn antirromyntica: "Don Quijote es sylo el sueyo de un hyroe alojado en el cerebro de un loco" (HM, . Esto no es incompatible con la intensa admiraciyn que despierta Don Quijote y que Huyscar no regatea: "Gracia y grandeza estyn en este trygico y honorable esfuerzo por imponer a la brutal realidad un canon de perfecciyn ideal" (SM, . Pero es su voluntad la que es heroica, no su razyn alienada. Y por eso esty condenado a reconocer, cuando finalmente la realidad obstinada lo obliga a curarse, que logra poco con sus esfuerzos. El propio caballero parece darse cuenta cuando exclama: "Y hasta ahora no sy quy he logrado a fuerza de mi trabajo". Huyscar prueba la coincidencia entre un rasgo decisivo del alma del hombre de Montiel y el de Don Quijote, el de su locura, el de su existencia alucinada. Pero. Aquy pasa con la otra esencia, la digna de la admiraciyn de Don Quijote, su voluntad, su esfuerzo por acercar este mundo a su mundo de ideales? Tambiyn lo encontrarys, escondido donde menos se puede esperar. Con una lygica que no admite respuesta, afirma en relaciyn con el objeto de la voluntad: "ser menos vida significa ser mys muerte". Para comprender el giro insylito que da Huyscar a su argumento, notemos que su interpretaciyn del hyroe quijotesco tiene en cuenta la superaciyn o correcciyn de la figura moral del "hyroe", que Ortega realiza entre su primera lectura como hyroe. del testamento15 y el segundo en el prylogo "Lector" de la misma obra, escrito dos ayos despuys, donde aparece un hyroe cercano a la circunstancia, que tiene que evitar la obsesiyn romyntica que solo se fija en las "compayyas remotas", proyecta voluntad "hacia la conquista de lejanas ciudades esquemyticas" (I, . Huyscar critica a Don Quijote desde una concepciyn del ideal absolutamente no utypica, no Pero tampoco actya aquy el ser-para-la-muerte de Heidegger, esa otra negaciyn del idealismo. razyn vital de Ortega habya vacunado a sus discypulos contra lo que otro de ellos, el buen amigo de Antonio. Josy Gaos, llamaba con expresiyn mexicana Audespierta la metafysicaAy. Huyscar reflexiona sobre lo que mueve a Montielense a despreciar la vida y descubre que el motivo es precisamente, que es temporal, que es escasa y pobre, que se acaba pronto. No aspira nada menos que a que la vida sea eterna y parece conformarse con nada menos. De ahy la rebeliyn contra el tiempo, ynica vya para afirmar la eternidad en la vida corporal y finita. Nos adentramos de lleno en el terreno de la paradoja y Antonio se dirige al gran maestro espayol de las paradojas. Unamuno, que en realidad no pensaba de forma diferente a como pensaba el hombre de Montiel. Huyscar asocia la actitud del hombre de Montiel al tema barroco de la vida es un sueyo. Calderyn a Unamuno, la experiencia del paso del tiempo se vive como irrealidad: Auella aspira a que el tiempo pase ante ella, sin que ella tenga, por tanto, que paseAy (HM, . Pero sylo cuando el presente es negado, condenado a pasar, y los sueyos se hacen en un presente continuo, es posible aliviarse en la ficciyn de la eternidad. Al precio de no vivir, de ignorar el imperativo de https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. salvar la circunstancia. Y ayn es posible que Huyscar esty pensando, no en el perfil del hombre del sur de La Mancha, sino en el espayol en general y el espayol en una fecha determinada del siglo XX. En un momento dado, el tema de la reflexiyn no es el habitual Auhombre de MontielAy: AuTocamos este tema Aila actitud del hombre ibyrico frente al tiempoAi algo donde uno de los secretos mys serios y profundos del espayol el alma late Ay(HM, . AQuy vynculos, igualmente secretos, podrya haber entre ese trasfondo ibyrico del alma espayola y la experiencia relativamente reciente de esa guerra civil que no terminy? AQuy significa una vida que quiere ser muerte, que estando en su corazyn el tiempo se rebela contra el tiempo? Unamuno sabya que la vida humana tiene un solo sentido: AuComo siempre, va hacia el futuro. el que camina va hacia yl, incluso si camina hacia atrys Ay. Una niya comparte un cierto apetito por la eternidad con el hombre de Montiel. Ese es el aspecto ideal y heroico de una existencia, aunque ciega a una dimensiyn constitutiva de la realidad humana: la dimensiyn de la Huyscar describe la experiencia del presente en el hombre de Montiel como "el pasado indefinido de lo que siempre fue o el futuro perfecto de la supervivencia ultramundana" (HM, . Si lo comparamos con otra experiencia del presente, por ejemplo, la puesta en escena por Samuel Beckett en su famosa obra Esperando a Godot, notamos que tambiyn hay una especie de negaciyn de la dinymica temporal, de la vida vaciada del futuro. La interminable conversaciyn entre Vladimir y Estragon va y viene sin llegar a ninguna parte. Es como si caminaran sobre un cinturyn en movimiento que se desliza en sentido contrario a sus pasos, de modo que siempre estyn en el mismo lugar, como en la representaciyn. Por mys que lo intenten, no pueden escapar del yrbol Estamos ante una metyfora del nihilismo moderno. Nada tiene sentido, nada tiene valor. Sabemos que Godot, el dueyo de los nombres de las cosas, no llegary. Pero no es el caso del de Montiel, que no espera a nadie. al contrario, sabe adynde va y quy quiere. Solo lo que quiere es imposible: eternidad, quietud. Y luego la vida se convierte en una larga serie de negaciones y El hombre de Montiel se vuelve mystico. El ensayo termina como empezy, sintiendo en palabras su paisaje: tempo muy lento el de este paisaje del Campo de Montiel, como el de la vida de sus habitantes. Las colinas agrias y calvas, chamuscadas. las glebas marrones, bermellones o pyrpuras, extendiyndose ligeramente y ulando, a distancias remotas. los desiertos del desierto. reposo ensordecido del pyramo unynime, donde la soledad se cuaja con la angustia de una tierra todo habla aquy con la voz del sueyo, la ausencia y la muerte (HM, . Pero no fue solo una negaciyn de este mundo lo que Huyscar vislumbry ante el Campo de Montiel. Quizys el texto admita otra lectura. Quizys pueda interpretarse como un encantamiento metafyrico contra ese paisaje de posguerra. Por eso prefiriy dejar la esperanza colgada del gancho de un interrogatorio: Ade quy no sery capaz este hombre de Montiel cuando despierte de su ensoyaciyn? (HM, . RESULTADO Y DISCUSIyeN https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. Como decya, en 1956 Antonio decidiy probar suerte, como tantos espayoles, antes y despuys de la guerra, en Amyrica. El destino elegido es la Universidad de Puerto Rico en Ryo Piedras, fundada en 1942 en una planta de Ortega por Jaime Benytez. Esto significa que se presty especial atenciyn a las Humanidades y se atendiy la formaciyn de especialistas - abogados, ingenieros, etc. - en materias ajenas a su campo como la filosofya o la historia, evitando asy la figura del hombre-masa que identificaba Ortega. como "el especialista". Huyscar enseyy en la Facultad de Humanidades. Entre sus cursos podemos citar "Las dimensiones ytico-metafysicas del problema de la verdad", "Los modos de acceso a la realidad", "Tiempo y posibilidad", "Ficciyn y realidad", entre otros. fycil detectar la orientaciyn que Huyscar dio a su docencia, en correspondencia con el sesgo que le dio a su investigaciyn y profundizaciyn en la teorya de la razyn vital: la dimensiyn de lo real, es decir, la metafysica - entendida como filosofya primaria - de la vida humana. La aproximaciyn al nycleo de la metafysica de Ortega fue su tesis doctoral sobre El problema de la verdad en Ortega, defendida en 1961 y dirigida por Josy Luis Lypez Aranguren, aparecida publicada en 1966 con el tytulo Perspectiva y verdad (Madrid: Revista de Occident. 9, . , en carta sin fecha, de 1969, acusa recibo del libro en los siguientes tyrminos: Desde Perspectiva y Verdad les diry ahora sylo una cosa de las muchas que me ha hecho pensar, pero que las resume en un juicio de valor. La satisfacciyn que habrya sentido nuestro maestro comyn al encontrar contestada de tal manera (A) esa pregunta suya de si sus discypulos se dieron cuenta de todo lo que habya implicado en su razyn vital. Las tareas de docencia e investigaciyn se combinaron con las funciones de secretario editorial de La Torre, una de las mejores revistas de filosofya en lengua espayola de las dycadas de 1950 y Tambiyn estuvieron las tertulias de vecinos como Juan Ramyn Jimynez. Federico de Onys. Manuel Garcya Pelayo, a las que se sumaron las frecuentes y periydicas visitas de Josy Gaos. David Garcya-Bacca. Manuel Granell. Juliyn Maryas. Pedro Salinas. Jorge Guillyn y otros. CONCLUSIyeN Huyscar decidiy regresar en 1971. Mientras tanto las formas de la dictadura se habyan suavizado, habya una cierta sociedad civil que podya hacer vida fuera de las instituciones. Juan Pablo Fusi . 7, passi. ha descrito en sus Espacios de libertad los dos momentos en los que se articuly la cultura espayola, primero bajo la vigilancia de las instituciones franquistas y luego fuera de ellas e incluso contra ellas, desde finales de la dycada de 1960. principios de los setenta. Un gesto de normalizaciyn fue el reconocimiento al curso-oposiciyn que aproby Huyscar en 1936 y su ingreso al cuerpo de profesores del Instituto de Educaciyn Secundaria, que decidirya el eje principal de su actividad como profesor de filosofya hasta su jubilaciyn. Si se puede hablar de un segundo exilio, aunque la Espaya a la que regresy era muy distinta a la que dejy en 1956, es porque su destino habrya sido acceder a una universidad o instituciyn de investigaciyn, o haber tenido la campo para publicar en revistas y editoriales y recibir invitaciones a seminarios y conferencias. Pero Ortega seguya siendo ajeno a la universidad, aunque ahora por https://endless-journal. com/index. php/endless ENDLESS : Journal of Futures Studies. Vol. 2 No. otros motivos, con otras asignaturas, aunque con los mismos argumentos: Ortega no era filysofo. se quedy en lo literario con ideas19. Y Huyscar siguiy cantando su canciyn con una fidelidad En un pays donde el mys tonto se cree capaz de ser ministro. Huyscar tuvo la audacia de declararse discypulo y aspirar a estudiar y esclarecer la obra de su maestro. Naturalmente, su gesto fue ignorado cuando no despreciado. Prueba fehaciente de lo que digo es que tuvo muchas dificultades para publicar. Desde su regreso, solo ha publicado un libro. La innovaciyn metafysica de Ortega porque gany un concurso convocado por el Ministerio de Educaciyn para conmemorar el centenario del nacimiento de su maestro. Con motivo de dicho centenario en 1983 hubo una cierta actividad mys social que intelectual en torno a Ortega. Quiero decir que la Fundaciyn Josy Ortega y Gasset se crey gracias al esfuerzo de Doya Soledad, la hija del filysofo, y la generosidad del gobierno socialista de Felipe Gonzylez. impresiyn es que ese aniversario no cambiy nada fundamental en cuanto a la situaciyn de Ortega en el horizonte de la filosofya en lengua espayola. Asy lo percibiy Huyscar, que lo plasmy en varios artyculos escritos en esos ayos, cuyos tytulos son suficientemente significativos: AuOrtega clysico prematuroAy o AuPresencia y latencia de OrtegaAy. Lo que llegy a ver Huyscar es que la acogida anymala de una filosofya tan relevante, tan en el Auauge de los tiemposAy, ayn no se corrigiy. Sy. Ortega se hizo "un clysico", pero con la condiciyn de que no tuviera que leerlo. Despuys de todo, lo entendiy todo. Tenya dos libros listos para publicar para los que no encontraba editor y que apareceryan pystumamente. Semblanza de Ortega y Ethos y logos. El primero incluya todos los artyculos que habya dedicado a glosar la figura y la filosofya de su maestro. el segundo contenya su obra mys ambiciosa y original, ya que trascendya los lymites de la razyn vital, ofreciendo una soluciyn diferente al problema de la verdad. En el momento en que la muerte lo sorprendiy, estaba preparando un curso de verano en El Escorial con Ferrater Mora sobre un tema que les habya interesado mucho a ambos: la relaciyn entre filosofya y novela. REFERENCIAS Esteban. "Antonio Rodryguez Huyscar and Josy Ortega y Gasset: three letters" in Under Word. Philosophy Magazine, 2015, epoch II nA 11: 19-39 Ferrater Mora - Rodryguez Huyscar, . Bulletin of the Instituciyn Libre de Enseyanza. 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